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dijous, 14 d’agost del 2014

El Loporzano de Diego Aísa Moreu

Maria Jesús Vicén nos invitaba a pasar el día a Loporzano, uno de esos encantadores pueblos de la Hoya y del denominado comunmente "somotano oscense" limítrofe entre otros a la sierra de Guara y a la conocida por los escaladores zona de Vadiello, un sinfín de vías abiertas y por abrir que aguardan el lance de dedo, el tascón o la presa de personas de todo el mundo.

Descubrí, como habitualmente, que hay mucho más allá de lo que percibe la vista o lo que hemos escuchado a tientas sobre lo que realmente es un lugar. La extensión del municipio es apabullante, contempla un conjunto de pequeños núcleos extendidos sobre la planicie a unos 400 m de altitud. Más adelante incluyo la pobre pero útil descripción que realiza wikipedia. Sus casas son de una gran dignidad, antigua y sobre la que se posan siglos de existencia, tal es así que algunas no lo han soportado más y quedarán para el recuerdo de pocos, tal vez nadie.

Casas como la de los Aísa, esta si, recuperada del pozo del olvido, comenzando a contar a partir del siglo XVII, acumulando historias apasionantes des del punto de vista del autor. No me atrevo a desvelar muchas de ellas por respeto a la familia que tan amablemente nos atendió pero si me he permitido añadir a la enciclopedia el nombre del padre de la familia, Diego, un filosofo puro admirado por mi padre, del que destaco su obituario en las últimas líneas. Alcalde de la localidad, por vocación y por entrega a su pueblo, que recoge la estima y respeto en una placa de la plaza que lleva su nombre.

Loporzano, además, ostentaba la "tenencia" como se destaca en su página web, una figura que desconocía y que se usaba durante los tiempos de la Corona de Aragón para emplazar a un "barón" destacado por el rey, que en su nombre debía apercibir y cobrar en todo caso los impuestos. Extraigo de la web del pueblo la siguiente exposición:

Las tenencias de Santa Eulalia la Mayor
La "tenencia" fue una institución netamente aragonesa, en tanto que en Cataluña existió la similar de la "veguería". No hubo "veguerías" en Aragón como no hubo "tenentes" en Cataluña, aunque pudo haber, y los hubo, tenentes catalanes, navarros y franceses, pero en tanto en cuanto eran "tenentes" de Aragón y las detentaban en nombre del "rey de Aragón", no del rey de Francia, del de Navarra o del conde de Pallars.

Esas "tenencias" aragonesas llegan hasta comienzos del siglo XIII, incluidas las de las tierras al Este del río Cinca, precisamente hasta el río Noguera Ribagorzana. Si desaparecen en el siglo XIII no es porque las tierras pasaran a ser catalanas, sino porque desapareció la institución como tal, en esta zona y en el resto de Aragón.

El “tenente” era el representante del rey, y por lo tanto procedía de una familia principal, o vinculada al monarca; es decir que formaba parte de la minoría de los "barones", que son los que tenían el derecho de acceso a las "honores reales", lo que significaba de facto la posesión de casa, tierras, y hombres sujetos a las mismas . Su misión era complicada, porque debía atender asuntos en ocasiones que no le eran propios, como el cobro de impuestos anuales, una labor que correspondía al merino, o bien el cobro del "censo" (novena, delgada y galleta) en algunos lugares pequeños y apartados, pero pertenecientes al rey, así como en otros dependientes de la nobleza menor de los infanzones, cobrar a los campesinos y siervos; si bien su principal misión consistió en administrar justicia; y organizar la defensa del territorio y de la fortaleza en la que residía, amen de otros castillos que pudiera tener así mismo asignados . Por todo ello la figura del “tenente” resulta esencial, para comprender la ordenación territorial, jurídica y militar, desde fines del siglo X, a los comienzos del siglo XIII. 
Estamos ante un pueblo que dominaba un territorio o tenencia en nombre del rey, esto se refleja en la fortaleza de sus casas con blasones y portaladas de gran categoría para su tamaño. Casas que recuerdan un pasado próspero, con una destacada economía agrícola. Este hecho junto con el esfuerzo de las últimas generaciones por reconstruir, con mucho tesón, aquella antigua estampa, resulta un pueblo encantador que incluso contiene sorpresas como una floreciente empresa de confección de decorados de diversas películas y anuncios con hasta 40 empleados o una panadería reconocida en toda la comarca por su excelente pan. 
Es decir, conviven en este mismo pueblo, la historia, el presente, el futuro y el recuerdo que dejan un poso apreciable en esta rápida visita que espero volver a repetir.

  • El municipio de Loporzano se encuentra a unos 8 Km de Huesca, en plena Comarca de la Hoya, con una población de 563 habitantes en2011 y una superficie de 168,6 Km².
Parte de su término municipal está ocupado por el Parque natural de la Sierra y los Cañones de Guara.

Localidades incluidas

Localidades limítrofes

Al norte con Nueno. Al oeste con Casbas de Huesca. Al sur con Ibieca,SiétamoAlcalá del Obispo y Monflorite. Al este con HuescaTierz yQuicena.

Historia

Economía

  • La economía se basa fundamentalmente en la agricultura.

Últimos alcaldes de Loporzano

PeríodoAlcaldePartido
1979-1983José María Ordás Vallés3UCD
1983-1987
1987-1991Diego Aisa Moreu
1991-1995
1995-1999
1999-2003
2003-2007Celia Carrera RamónPAR
2007-2011Celia Carrera RamónPAR
2011-2015Jesús Luis Escario Gracia4PP de Aragón

Iglesia parroquial dedicada a San Salvador. Fue realizada por Hernando Abadía entre 1598 y 1601, si bien se ampliaría en el siglo XVIII. La planta de una nave con capillas laterales, de las cuales las del lado de la epístola están comunicadas entre sí. La bóveda de crucería de yeso endurecido en cuatro de sus tramos y estrellada en el presbiterio. La torre de cinco cuerpos cúbicos y capitel octogonal. Sobre la fachada lateral, curiosa lápida funeraria de tipo popular arcaizante. La entrada al templo se realiza por una portada de medio punto sin adornos, acentuando el carácter sobrio de la fachada.

Fiestas


PROFESOR. FALLECIÓ EL DÍA 11 DE DICIEMBRE EN ZARAGOZA, A LOS 66 AÑOS

El oscense Diego Aísa Moreu, profesor emérito de Filosofía y experto en Historia del Pensamiento Filosófico y Científico, falleció el pasado martes en Zaragoza a los 66 años. Estaba casado con María Jesús Vicén Ferrando, doctora en Pedagogía y profesora en la Facultad de Ciencias de la Educación, y tenía dos hijos. Las honras fúnebres se celebraron en Loporzano (Huesca), donde había nacido.
Estudió la carrera de Filosofía en la Universidad de Barcelona. En 1972 obtuvo una beca de la Fundación Juan March para ampliar estudios en el extranjero, en la universidad alemana de Munich, donde desarrolló el proyecto Inducción y teoría de la probabilidad. Introducción a la lógica inductiva.
Su tesis doctoral, leída en 1989 en la Universidad de Barcelona, versó sobre La lógica inductiva probabilitaria de Radolf Carnap y la lógica inductiva neoclásica de L.J. Cohen. Semejanzas y diferencias.
Diego Aísa fue profesor en la Facultad de Ciencias Humanas de la Educación de Huesca, donde impartió las asignaturas de Historia del Pensamiento Filosófico y Científico, y Filosofía.
A su labor docente y de investigador hay que añadir los libros, ensayos y escritos en diversas publicaciones. Entre otros, La filosofía mecánica de Descartes, Boyle y Huygens, en Thémata, revista de Filosofía. Ejemplar dedicado a La Filosofía de los Científicos.
Alternativas para una fundamentación lógica de la lógica inductiva en R. Carnal, en Teorema, revista internacional de Filosofía. La ciencia experimental en Roger Bacon: traducción, interpretación y notas de la parte sexta del Opus Maius de R. Bacon.
Las raíces de la cultura europea: ensayos en homenaje al profesor Joaquín Lomba. La importancia del conocimiento científico en el marco de la doctrina del conocimiento. Aspectos didácticos de filosofía.
Fue colaborador del informe Diez años de investigación e innovación en enseñanza de las ciencias. Investigación sobre Teoría y Didáctica de la Ciencia, dirigido por Tomás Escudero.
También presentó ponencias en congresos, como Roger Bacon, eslabón relevante en la tradición científica que va de los griegos a la revolución científica de los siglos XVI-XVII. Actas del I Congreso de filosofía medieval 1992. Ciencia y filosofía moral en Roger Bacon. Actas del II Congreso Nacional de Filosofía Medieval, 1996.
Otras de sus obras son: El razonamiento inductivo en la ciencia y en la prueba judicial. (Prensas Universitarias, Zaragoza, 1997). Fuentes documentales de la obra pedagógica de Mariano Carderera y Potó, escrito con María Jesús Vicén Ferrando, y el libro de texto El hombre y su universo (Filosofía de 3° de BUP).

dimarts, 25 de maig del 2010

Volvemos con Maxi

Biescas nombrará Hijo Predilecto de la villa a Máximo Palacio

Un grupo de personas de Biescas, han preparado un acto público de homenaje a Máximo Palacio Allué, nacido en esta localidad en 1930. Escritor en lengua aragonesa ha estado entregado a la ermita de Santa Elena, la botánica, el telar y todo lo relacionado con la cultura y la vida de la población en particular, así como de su tierra pirenaica en general.

El sábado día 22, se presentará el libro "Un paseo con Maxi por la historia de Biescas", que cuenta el vivir de la villa y a la vez un reconocimiento al homenajeado. Los autores son diez personas, siendo una obra colectiva. El sábado 29 de mayo será la Corporación Municipal la que en un acto público lo nombre Hijo Predilecto de Biescas.

Máximo Palacio de niño salió con su familia a vivir en Francia, pero, a parte de esta corta estancia en el extranjero, no ha dejado nunca de residir en Biescas. Es uno de los impulsores de la asociación cultural Chen del lugar y el Consejo Comarcal del Alto Gállego le ha otorgado en el 2004 el premio de Voluntariado por su esfuerzo en promocionar la cultura local.

Ya en 1978 recibe el premio literario Falordias del Rolde de Estudios Aragoneses de Zaragoza por O Alto Aragón cuan yera mozé chicotón. Actualmente es colaborador en las revistas Fuellas y Jacetania. También ha colaborado en la realización de los folletos Toponimia de Tierra de Biescas y Fuentes, fontañones, paúles y pochancos de Tierra de Biescas.

En el 2004 fue editado por el Consello d'a Fabla Aragonesa su libro Traquitos de Biescas. Es una antología autobiográfica escrita en aragonés en la que se recogen historias y vivencias del autor, entre las que se encuentra la ya mencionada O Alto Aragón cuan yera mozé chicotón.

Desde la organización del acto se ha destacado que siempre compaginó su trabajo con el mantenimiento de la ermita de Santa Elena y con sus aficiones humanísticas y científicas. Pero, al llegar la jubilación, se entregó a estas últimas actividades con dedicación exclusiva. En lugar de emplear las mañanas en vigilar e inspeccionar las obras y llenar las tardes en aficiones y tareas propias de la condición retirada, no sólo aprendió a tejer sino que se metió de lleno en el mundo de la informática.

Esto sólo es un botón de muestra de su singularidad y genialidad. Sólo hay que entrar en los bajos del ayuntamiento, donde tiene su “laboratorio” y ver la perfecta conjunción que forman el telar, el ordenador, los libros de plantas y el sinfín de herramientas, artilugios y cacharros diversos que allí pueden hallarse. Como todo el mundo sabe, esto que decimos no ha sido óbice para Maxi a la hora de entrar en los bares y de hacer vida social.

Los autores del libro han renunciado a cualquier compensación de tipo económico. Al considerar que su paga consiste en el homenaje a Maxi y en lo que han podido aportar. Los beneficios que pudieran obtenerse de su venta, una vez amortizada la edición, irán destinados a lo que más se necesite tanto en el CRA “Alto Gállego” como en la Sección local del IES “Biello Aragón”.

dimecres, 3 de març del 2010

Calle Joaquín Costa 1911

No conozco municipio Altoaragonés que se precie que no tenga una calle dedicada a esta persona por todos conocida. Siempre me he topado con su nombre dondequiera que vaya, incluido la calle posterior de mí Universidad en el Raval de Barcelona, donde se halla también el Centro Cultural aragonés muy visitado en la segunda Capital de Aragón, donde se imparten entre otros cursos de fabla y se mantiene cierto apego a las tradiciones aragonesas. Por obligación moral debia de conocer un poco más su figura aunque sea por poder decir un par de frases célebres y cuatro aspectos delante de mís compañeros de curro y clase. Aprovechando mí obligada curiosidad lo traspaso a este blog, en que quizás un día heche la vista atrás y reconozca con familiaridad un momento de la vida en que obtuve la necesidad de conocer.

"En 1898, España había fracasado
como Estado guerrero, y yo le echaba
doble llave al sepulcro del Cid para
que no volviese a cabalgar.»
Joaquín Costa


"¡Jóvenes! Amad el trabajo y el estudio, porque son bienes que jamás se agotan; amadles, porque son amigos inseparables que en la fortuna como en la desgracia, irán siempre a vuestro lado, y derramarán sobre vuestro corazón el bálsamo de la felicidad, de la alegría y del consuelo; ¡ay de aquél que desprecie mis consejos, qué amargas lágrimas de desconsuelo derramará a su recuerdo, pero cuando sea demasiado tarde! "

Joaquín Costa

Joaquín Costa Martínez (Monzón,Huesca 14 de septiembre de 1846 – Graus, Huesca, 8 de febrero de 1911) fue un político, jurista, economista e historiador español, el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico español conocido como Regeneracionismo, con su conocido lema «Escuela, despensa y siete llaves para el sepulcro del Cid».

Hijo de una familia de labradores, tiene que pagarse sus estudios de bachiller con sus trabajos como albañil, mozo de caballos, jabonero y segador. Visita, invitado como trabajador español, la Exposición Universal de París en 1867, lo que le impacta profundamente.

Trabajaba y estudiaba en Huesca —magisterio, bachiller— y Madrid, donde se doctora en Derecho (1872) y Letras (1875). Escribe La vida del Derecho (1876) y es profesor auxiliar en la Universidad Central, cargo al que renuncia en protesta por la política educativa de la Restauración junto a Francisco Giner de los Ríos y otros miembros de la Institución Libre de Enseñanza. A esta institución laica de enseñanza, inspirada en la filosofía del Krausismo, se halla ligado entonces dirigiendo su Boletín (1880–1883), dando clases y participando eficazmente en el Congreso Pedagógico Nacional de 1882.

Ejerce como letrado en Cuenca y después en Huesca (1877–1879); en esta última estancia en su ciudad natal redacta Cuestiones celtíberas: religiones, Organización política, civil y religiosa de los celtíberos y Derecho consuetudinario del Alto Aragón.

De nuevo en Madrid como pasante, colabora en la Revista de España, en la Revista General de Legislación y Jurisprudencia y en la Real Academia de Jurisprudencia y Legislación, donde presenta sus Estudios jurídicos y políticos y su Teoría del hecho jurídico individual y social. Más adelante, en 1887, será profesor y hará un Plan de una Historia del Derecho español en la antigüedad. Participa en el Congreso de Jurisconsultos Aragoneses, en Zaragoza.

Sus humildes orígenes le inclinan a la política; estudia particularmente las raíces populares del derecho consuetudinario español (Introducción a un tratado de política textualmente de los refraneros, romanceros y gestas de la Península, 1881) y el mundo rural al participar en los Congresos de Agricultores y Ganaderos (1880–1881). Participa también en numerosos mítines y conferencias africanistas y abolicionistas, planteando su visión de El comercio español y la cuestión de África (1882). Dirige, además, el Congreso Español de Geografía Colonial y Mercantil (1883), cofunda la Sociedad de Africanistas y Colonistas que dirige las expediciones al África occidental y ecuatorial y toma parte en la Revista de Geografía Colonial (1885–1887).

Por entonces accede al cuerpo de notarios (Granada, Jaén) y aboga inmediatamente por la reorganización del Notariado, del Registro de la Propiedad y de la Administración de Justicia (1890). Ingresa igualmente en el Cuerpo Superior de Abogados del Estado.

Sin embargo, una progresiva enfermedad de atrofia muscular le recluye en el amado y familiar Graus (Huesca), desde donde a pesar de todo organiza a la Liga de Contribuyentes de Ribagorza que deriva en movimiento político de inclinaciones sociales. De ahí surgen varias campañas por todo el Alto Aragón (1892 en adelante), con el fin de potenciar la producción agraria gracias al regadío y mediante obras hidráulicas que debe hacer el Estado, en opinión de Costa.

Tras regresar, por fin (1893), a una plaza de notario en Madrid, tiene ahora una visión mucho más política y científico-social, preparando su magna obra Colectivismo agrario (1898), en que hace una dura crítica de la destrucción por las desamortizaciones y otras prácticas de ancestrales sistemas de propiedad comunal, que describe muy documentadamente, y galvaniza a la opinión pública a raíz del Desastre de 1898, en que España pierde sus últimas colonias a causa de la guerra con Estados Unidos: Cuba, Puerto Rico y las islas Filipinas.

En el segundo tomo del Colectivismo Agrario en España (1898) presenta Costa lo que viene a ser una amplia historia económica de los sistemas de propiedad y sus diversas modalidades (desde los cotos a las tierras concejiles y comunales), las formas de explotación, etc., remontándose a dos siglos antes de nuestra era; también, con notable agudeza, trata del control sobre el agua y sus diversas formas de propiedad, de las cofradías pesqueras, etc.

Con sus mensajes a las Cámaras Agrarias aragonesas consigue la creación de una Asamblea Nacional de Productores que se alía con las Cámaras de Comercio que lidera Basilio Paraíso y la Liga Agraria formada por las clases propietarias castellanas dirigidas por Santiago Alba para formar la Unión Nacional, nuevo partido político popular y muy crítico con el sistema de la Restauración canovista. Esta propuesta resulta demasiado heterogénea y resta por un momento muchos militantes al republicanismo y aunque allí están, aunque diluidas, las ideas de Costa, carece de su método y su dirección y no se convierte en partido político. Así y todo, Costa acata la Unión Nacional, integra sus fuerzas, acepta un cargo en el Directorio y redacta el mensaje de queja y protesta al Congreso de los Diputados que se publicó en la prensa el 1 de abril. Pero no funcionó el intento de fuerza de sacar manifestaciones a la calle: se prohibió la de Madrid, y se autosuspendieron las demás. Reunidos en la casa de Costa, en Madrid, Paraíso pugna por acciones directas espectaculares como una huelga de contribuyentes, mientras Costa cree improbable un alto seguimiento de esa medida y más seguro y profundo el trabajo de un partido político, educador del pueblo. Hay disensiones sobre la estrategia a tomar entre Costa y Paraíso y al cabo Costa plantea (septiembre de 1900) su separación del Directorio de la Unión Nacional. Los gremios madrileños se alejan también de Paraíso, si bien la Unión todavía celebra un mítin en Barcelona en abril de 1901. Paraíso y Alba se aseguran sendos escaños de diputados liberales mientras Costa, que sueña aún con un partido de intelectuales, vira hacia la Unión Republicana. La Unión Nacional se desintegró por la tensión entre los intereses populares y los corporativos. Costa percibió que el poder, tal como estaba configurado, no acometería nunca reformas regeneracionistas. En ese empeño Costa se halla completamente solo.

Afectado profundamente por el fracaso de la Unión Nacional, continuó, atribuyendo responsabilidades por la situación española a la propia monarquía en Quiénes deben gobernar después de la catástrofe, Reconstitución y europeización de España y, sobre todo, la espectacular encuesta realizada desde el Ateneo de Madrid con la colaboración de muchas grandes figuras de la cultura y la sociedad españolas (de Miguel de Unamuno a Emilia Pardo Bazán) para redactar uno de sus títulos clásicos: Oligarquía y Caciquismo como la forma actual de gobierno en España: urgencia y modo de cambiarla (1901),[1] tremenda e informada denuncia de la corrupción del sistema político canovista de la Restauración que supondrá la marginación de Costa de los centros políticos del sistema.

En 1903 ingresa en la Unión Republicana de Nicolás Salmerón, y es elegido diputado a Cortes pero no llegó a ocupar su escaño, cansado, enfermo y bastante desengañado de todo.

En 1905 se retira definitivamente e instala en Graus, donde morirá el 8 de febrero de 1911.

En su libro "Reconstitución y europeización de España" (1900), resume su programa político-económico. Quiere que España sea rica para todos antes de pensar en repartir la miseria común. Por europeización entiende, predominantemente, transformación del espacio físico económico de España: repoblación forestal, canales y pantanos, regadíos; en suma, revolución de la agricultura y de toda la producción.

La influencia de Costa fue profunda, y es reconocida por muchos pensadores del 98, de todo el arco político: Menéndez y Pelayo, Unamuno, Ortega y Gasset o Ramiro de Maeztu

El historiador español Alberto Gil Novales ha visto con claridad la gran contradicción de Costa en este gran trabajo: denuncia desde dentro el mismo sistema político que pretende destruir. La información que utiliza en su obra no excluye a los caciques y oligarcas en cuanto hombres representativos de la cultura de su época. Como resumen definitivo de la encuesta (1902) elabora un programa de enunciados prácticos, casi su testamento político, en el que mezcla grandes horizontes y algunas obsesiones menores, casi comarcanas: (pongo las que me parecen más representativas del momento y que mantienen cierta vigencia)

-Cambio radical en la aplicación y dirección de los recursos y energías nacionales (presupuesto volcado en educación, colonización interior, obras hidráulicas, repoblación forestal, investigación científica, etc.)... «en suma, desafricanización y europeización de España».

-Reforma de la educación en todos sus grados, «rehaciendo y refundiendo al español en el molde europeo» (el plan es muy detallado y se observa en él la impronta gineriana).

-Suministro de tierra cultivable, con calidad de posesión perpetua y de inalienable, a los que la trabajan y no la tienen propia. ¿Cómo? «Derogando las leyes desamortizadoras relativas a los concejos, autorizando a los Ayuntamientos para adquirir nuevas tierras, creando huertos comunales... Donde esto no baste, expropiación y arrendamiento o acensuamiento de tierras...».

-Legislación social (contrato de trabajo, seguro social, cajas de retiro).

La Política hidráulica, en cierto modo su testamento político y una de las grandes batallas que ganará después de muerto, al impulsarse, años después, importantes planes de riegos en Aragón y en otros lugares de España.

Bibliografía entre otros enlaces:

E. FERNÁNDEZ CLEMENTE, «El pensamiento y la obra de Joaquín Costa»
M. FERNÁNDEZ ALMAGRO, El caso Joaquín Costa, en En torno al 98, Política y literatura, Madrid 1948
M. GAMBÓN PLANA, Biografía y bibliografía de D. Joaquín Costa, Huesca 1911
M. CIGES APARICIO, Joaquín Costa, Madrid S. f.
L. LEGAZ LACAMBRA, El pensamiento social de Joaquín Costa, en Estudios de Historia social de España, Madrid 1949
C. MARTÍN RETORTILLO, Joaquín Costa propulsor de la reconstrucción nacional, Barcelona 1961
E. TIERNO GALVÁN, Costa y el regeneracionismo, Barcelona 1961.

dijous, 18 de febrer del 2010

Ramón J Sender y no más


Ramón José Sender Garcés (Xalamera 1901 (Baix Cinca)- San Diego 1982 (California)

Que puedo decir de este escritor que no sea ya conocido por qualquier altoaragonés. Se cuenta en algunas de sus tropecientas biografías que salió de sí algo tan rotundo y profundo como lo que sigue:

[...]en el prólogo de Los cinco Libros de Ariadna: "Me ha ayudado hasta hoy el repertorio de los valores más simples y primarios de la gente de mi tierra. No del español de la urbe (...) sino tal vez del campesino de las tribus del norte del Ebro, en la parte alta de Aragón (...) soy probablemente (...) un ibero rezagado. El serlo no representa mengua ni privilegio (...) Estamos, pues, en que al menos uno ha salvado alguno de los valores de la tribu. Cierta violencia y aun brutalidad es inevitable"[...]

Como los padres de Sender, además de su profesión su madre era maestra y su padre secretario de ayuntamiento, pertenecían a familias de labradores acomodados, propietarios de tierras, en su casa no tenían problemas económicos. Por tanto, Ramón J. no tuvo de niño las dificultades que tuvieron otros niños de principio de siglo y que vivieran también en un ambiente rural. A los diez años (1911) comenzó el Bachillerato como alumno libre. Mosén Joaquín,capellán del convento de Santa Clara, de Tauste, dirigía sus estudios, teniendo luego que examinarse en el Instituto de Segunda Enseñanza de Zaragoza.

Marchó después a Reus, en donde continuó estos estudios, en el colegio de los frailes de San Pedro Apóstol. Más tarde la familia se estableció en Zaragoza. Aquí estudió los cursos de 5. y 6. de Bachiller. Durante el año que cursaba 6. de Bachillerato hubo grandes desórdenes estudiantiles y le hicieron a él responsable, suspendiéndole todas las asignaturas, por lo que tuvo que ir a terminar el Bachiller a Alcañíz (Teruel), en donde trabajó como empleado de farmacia, porque se había peleado con su padre. Después, en este deambular familiar, lo veremos también en Caspe.

A los 17 años (1918), ya terminado el Bachiller, Ramón J. Sender se escapó de casa y se fue a Madrid. Solo y sin dinero pasó los mayores apuros de su vida hasta el punto de verse obligado a dormir en un banco del Retiro durante tres meses. Se lavaba en una fuente del parque y en las duchas del Ateneo, a donde iba diariamente a leer y escribir.

En la Universidad de Madrid se matriculó en la facultad de Filosofía y Letras: el ambiente académico -textos, clases, exámenes- le decepcionó pronto y decidió formarse por su cuenta leyendo vorazmente en las Bibliotecas y comprando libros cuando podía, pero lo que a Ramón J. Sender le atraía verdaderamente eran su vocación de escritor y las actividades revolucionarias con grupos de obreros anarquistas, no importándole meterse en conflictos políticos por graves que parecieran. Su padre, D. José Sender, fue a Madrid y obligó a su hijo a volver a casa, dado que este era menor de edad.

Entonces, en Huesca, dedicó todas sus energías a la publicación de un periódico, LA TIERRA, diario que formaba parte de la Asociación de Labradores y Ganaderos del Alto Aragón. Como por su edad, 18 años, no podía ser oficialmente director, en este puesto figuraba el nombre de un abogado amigo suyo, aunque era el joven Ramón J. quien lo dirigía y lo llevaba a cabo con gran esfuerzo y entusiasmo.

Al cumplir los 21 años (1922) tuvo que ingresar en el ejército, donde pasó de soldado a cabo, de cabo a sargento, de sargento a suboficial y de suboficial a alférez de complemento en la Guerra de Marruecos entre 1922 y 1924. Al regresar de Marruecos libre ya del servicio militar, ingresó en la redacción del prestigioso diario El Sol como redactor y corrector desde 1924 a 1930. En estas fechas era ya un periodista muy cotizado y de sus novelas, especialmente Imán, basada en la guerra de Marruecos, y traducida a varias lenguas, se hacían grandes tiradas. Colaboró además en los periódicos libertarios Solidaridad Obrera (de la Confederación Nacional del Trabajo) y La Libertad y seguía militando en el anarquismo, de forma que fue a parar a la Cárcel Modelo de Madrid en 1927 a los 26 años por sus actividades contra el general Primo de Rivera.

La Guerra Civil le sorprendió veraneando con su mujer, Amparo Barayón, y sus dos hijos, Ramón de dos años y Andrea de seis meses, en San Rafael, pueblo segoviano en la sierra del Guadarrama. Al ocupar los insurgentes esta zona, decidieron separarse: su mujer e hijos fueron a Zamora con la familia de ella y él atravesó arriesgadamente el frente y se incorporó como soldado a una columna republicana que llegaba de Madrid. En el mes de octubre torturaron y mataron a su mujer en Zamora, al no poderle apresar a él. Al quedar sus hijos desamparados en zona franquista, ya en 1937, pasó a Francia y los recuperó en Bayona por medio de la Cruz Roja Internacional. Allí los dejó al amparo de dos muchachas aragonesas y marchó a Barcelona, pidiendo que le enviaran al frente de Aragón, en el río Segre, con las tropas anarquistas de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), pero los comunistas se hallaban peleados con los sindicalistas y desconfiaban de Sender, de forma que no se lo permitieron.

Por esa época consiguió viajar a Francia y estar dos meses con sus hijos. El gobierno republicano lo envió a Estados Unidos a dar una serie de conferencias en universidades y otros centros para presentar la causa de la República. Luego se le encargó la fundación en París de una revista de propaganda de guerra titulada La Voz de Madrid. Las disensiones en el bando republicano continuaban y aumentaban, y esta situación llegó a disgustarle tanto que decidió salir de España a finales de 1938; pasó la raya de Francia y ya no regresó.

Tras pasar por un campo de concentración, en marzo de 1939 (la guerra acabaría en abril) se embarcó como tantos exiliados hacia México, en donde vivió hasta 1942, año en que se trasladó a Estados Unidos, donde fue profesor de literatura. Allí se volvió a casar y tuvo otros dos hijos, pero las constantes infidelidades por su parte motivaron la disolución de su familia.

En esta etapa su producción literaria aumentó considerablemente. Convertido en apolítico (dirá a Laforet "sólo guardo rencor a ese césar pequeñito"), regresó a España cuando le concedieron el Premio Planeta y pasó allí largas temporadas en 1976,declarando su intención de volver de nuevo para fijar ya su residencia en su país natal. En 1980 solicitó desde San Diego (California) recuperar la nacionalidad española y renunciar a su nacionalidad estadounidense. Murió dos años después en Estados Unidos, el 16 de enero de 1982.

De su extensa bibliografía apenas he podido leer algunos títulos conocidos,entre los que destaco "Bizancio" y "Requiem por un campesino español"Esta última, aparecida originalmente bajo el título de Mosén Millán en México (1953), adquirió su nombre actual en 1960. El motivo de su publicación en México fue, entre otros, la censura que sufrió durante años en España.

El relato, de extrema sobriedad, nos relata con una atmósfera de tensa calma los sucesos más importantes de la vida de Paco el del Molino, así como la intriga, la venganza, el miedo y la ira a la que se ve sometido. Esta vida, en palabras del propio Sender, "es simplemente el esquema de toda la guerra civil nuestra, donde unas gentes que se consideraban revolucionarias lo único que hicieron fue defender los derechos feudales de una tradición ya periclitada en el resto del mundo."

Paco es el protagonista de la novela, es un antihéroe clásico, trágico, puro, sincero y, quizás, algo idealista. El ejemplo, el líder en la lucha, el más querido del pueblo, pero el verdadero protagonista y narrador de la historia es Mosén Millán. El párroco del pueblo nos rememora la vida de Paco por etapas, en cada fragmento recuerda unos acontecimientos de la vida de Paco desde su niñez hasta su muerte, de la que, en gran parte, él es responsable. Precisamente esa responsabilidad, ese malestar, esa terrible carga que soporta por haberlo delatado, perfila aún más la realidad social de la época, que se nos va describiendo y descubriendo poco a poco con gran maestría narrativa.

El cura del pueblo simboliza y representa a todo el conjunto de la Iglesia, en una dura crítica sobre el papel que ésta adoptó durante la preguerra y la Guerra Civil Española (de ahí la inacción ante la muerte de Paco y la falta de compromiso del cura). Mosén Millán en la novela predica resignación y humildad, aceptar los avatares de la vida y poner la otra mejilla. De este modo intenta explicar a Paco que la extrema pobreza de los que viven en las cuevas no es cosa realmente tan grave si se piensa en las miserias espirituales a las que están expuestos y, finalmente, también intenta que Paco acepte su muerte y se resigne. En esta actitud se refleja una feroz crítica en donde se aprecia con extrema claridad la forma de pensar y la ideología del autor.

fuentes: diversas, wikipedias, enciclopedias, www.ramonjsender.com, etcs...

dilluns, 23 de novembre del 2009

La lluvia amarilla (I)



La lluvia amarilla (1988) es una obra del escritor Julio Llamazares. Es el monólogo del último habitante de un pueblo abandonado del Pirineo aragonés, llamado Ainielle. Entre la «lluvia amarilla» de las hojas del otoño, que se equipara al fluir del tiempo y la memoria, o en la blancura alucinante de la nieve, la voz del narrador, a las puertas de la muerte, nos evoca a otros habitantes desaparecidos del pueblo, que lo abandonaron o murieron, y nos enfrenta a los extravíos de su mente y a las discontinuidades de su percepción en el villorrio fantasma del que se ha enseñoreado la soledad.

Parece que el argumento real del libro es el miedo. Muchos tipos de miedo, de ésos que acechan a una persona: el pánico a morir solo, a convivir con los fantasmas de los difuntos, a terminar siendo infiel a sus principios y abandonar la aldea como los demás, y a dejar sola a su perra. Si los días se le hacen largos, las noches parecen interminables. No hay nada que hacer, aparte de salir a cazar algo para comer y de cavar su propia tumba… Y el desenlace, que deja una sensación de intranquilidad, de ponerte en la piel del otro, de pensar en lo terrible que podría resultarnos ser ese viejo.

El protagonista llega a imaginar las sensaciones que personas ajenas a esta historia tendrían al visitar el pueblo abandonado tras su muerte; porque siempre que he visitado un pueblo abandonado he tenido una sensación extraña de que algo faltaba en ese paisaje, y al leer el libro me he dado cuenta que lo que faltaba, era su historia, es decir, los recuerdos de la gente para los que esas piedras significan parte de su vida.

En 1970 cerró la puerta de su casa y se fué para siempre el último habitante de esa aldea escondida y medieval del Pirineo aragonés. Hubiera sido uno más de los pueblos abandonados de la montaña si Julio Llamazares no hubiera situado allí la acción de una de sus novelas más conocida. Ainielle es, desde entonces, el símbolo de la despoblación y de la pérdida de identidad .

Diario del Alto Aragón 14/10/09: Unas ochenta personas han participado en "La Senda Amarilla. 3ª Ruta de la Memoria Oliván-Ainielle" que, con 18 kilómetros de recorrido y organizada por la Asociación O Cumo de Oliván, tiene vocación reivindicativa. "Desde O Cumo queremos que este día sirva para rescatar, aunque sea solamente por unas horas, todos esos valores que giran alrededor de los numerosos pueblos abandonados de nuestro Prepirineo en general, y más en particular, de los que se encuentran en el Sobrepuerto".



Según Jordi Pardo de la Universidad Autonoma de Barcelona que se ha dedicado al analisis del entramado metafórico,podemos observar que la metáfora del «amarillo» funciona como un elemento paradigmático en la narración, aunque no de forma sistemática. En consecuencia, el «amarillo» es aquel ‘ente’ metafórico que, por definición, transfiere a los objetos las cualidades que, por identificación, le son propias. El color «amarillo» se erige dentro del texto de la misma forma en que se manifiesta triunfalmente en los Naturaleza muerta de Vincent Van Gogh, donde, como nos dijo el pintor, el desafortunado color es una imagen de la muerte tal como nos habla el gran libro de la naturaleza. Del mismo modo, el color «amarillo» es el color tabú para la gente del teatro, porque Molière murió enfundado en un traje «amarillo»; y, además, simboliza la locura, ya que los locos en la Edad Media iban vestidos de color «amarillo» para ser diferenciados del resto de la población. El «amarillo» es también símbolo de la tristeza, de todo lo que es purulento. En nuestro caso, La lluvia amarilla es un complicadísimo entramado de metáforas que se relacionan entre ellas rozando, en ocasiones, la «metáfora impresionista».De esta suerte, todo se encenderá de amarillo en la novela, matizándose el contorno narrativo con el dominio de la ‘superstición’, la ‘locura’ y la ‘tristeza’.

Bebe y se forja en lo rural, en relación con obras como Los santos inocentes (1981) de Miguel Delibes, donde, al igual que en la novela de Llamazares, no sólo observamos la historia de unos campesinos que sufren un sinfín de desgracias, sino que estamos ante la interpretación más exacta del efecto rural que se fragua en la posguerra. A Julio Llamazares y a su obra, en el seno de este panorama literario, podríamos enclavarlo dentro de una generación de escritores que se han denominado sesentayochistas por la posible influencia que hallamos en ellos de ese espíritu del Mayo del 68. Estamos ante unos escritores que han abandonado el experimentalismo radical y buscan, más bien, una voz personal que empape el relato. La lluvia amarilla dentro de este tipo de literatura se destaca por un cierto propósito trascendente, ya que sobre la delicadísima tela de araña de la anécdota, Llamazares construye una novela corta en la que sobresale un excelente ejercicio léxico.

(http://www.ucm.es/info/especulo/numero21/amarilla.html)

dimarts, 27 d’octubre del 2009

d' a historia de Biescas

D'a billa de Biescas d'o Subirón, emplantillata en tan polita bega y despexata paul que dirá cualsiquier no podié ra naturaleza millor dotar-la. Pero, parello á ro nueso redentor, siempre ros suyos bezinos se son umillatos con as burrumbadas d'o Gallígo, que los fa exerzitar d'una farcha muito gran, abendo n'o suyo corazón un flumen de mansedumbre, o cualo abré d'istoriar agora.

Estaría de muita largaria rezentar cuantas de clamors y fuens y bellacosa d'auguas bi ha n'os Pirineos, y qu'istos escatenan t’o mar.

Dizindo con l'atlas mayor de Chuan Bleu, autor olandés (n'a suya Cheografía d'España, fol. 317) que d'as altarias y garmos d'a patria de yo, Sallén, reculle as auguas o Gallígo y se clama asina por o nombre latino Gallicus, por estar a naxenzia d'iste cuase n'a güega de Gallia, güei Franzia.

S'achuntan con er bels arrigachuelos y clamors d'a dita bal de Tena, dimpués Basa y Guarga, d'o bispato de Chaca, antimás d'o Sotón de Uesca. Asinas cre-xito con atras regachas plega ta o gran Ebro, rei d’os ríos d'España, n'o cantón de Zaragoza.
N'a parti oriental d'o mesmo Gallígo ye ro Santuario de Santilena. Astí trobaremos que dica una longaria de zinco cuartos u una legua de camín ye parella á la clamor, n'as suyas dos marguins, a billa de Biescas d'o Subirón. D'ista, denguna remeranza trobo n'os istoriadors, fendo-me ixe silenzio rezentar o que ra güellada ofrexe y fer bellas reflesions.

Lo estatuezioron entalto de zereñismas catarras, n'o comenzipio d'una bega tan esbanzata, plana y polita, que ha más de cuatro leguas de largaria y meya de trabiés. As suyas tucas y garmos d'arredol son bella cosa más ensuabezitos, más fértils qu'os inazesibles mons que bi ha entalto d'a dita bal de Tena.
Gran ye ra probeza y bazibida n'a qu'o Gallígo la ye dexata con as suyas sincoxitatas corriens u crexitas, bellas begatas por metá d'a dita bega, atras por as marguins, nabesando por era, podebanos dizir que cuan le parixe. N'iste tan balguable suelo dengún cautibador podeba fer-se. Á ormino gosaban estar as inundazions, por os andalozios, desfer d'as nieus y atras turbiscas. Se crebaban as barbacanas allí costruitas ta esfender as casas y bordas d'o lugar. Ye confirmato por o suyo dito de Subirón, seguntes Calepino d'o berbo latino Subirascor, o cualo quié dizir carraña. Anque ta beluns o de Subirón ye ta distinguir-lo d'atro lugar clamato Biescas que ye zerca de Benabarre, n'o condato de Ribagorza; pero íste ye á muita longaria ta qu'estase menester ixo.

Esleyoron os d'ista billa l'arte de texir, fabricar lanas y urdidors. Á istos triballos prezedeba o quefer de filar, emplego onesto d'as mullers. Y se remataban con o trafico y benta d'as suyas telas y marregas.

Son muito conoxitas as estameñas de Biescas, ta chens bien acomodatas, ta os bestius d'os probes y tamién bi'n ha qui las emplegan en os suyos chambrons d'aintro d'os bestius. No por emplegar-se n'isto desmerexen, seguntes o Dotor D. Cristóbal Suárez de Figueroa (Plaza Universal, fol. 263):
iste autor afirma estar nobles os azoquers en Benezia, Chenoba, Milano, Florenzia y atros lugars.

Ye l’antiga Biescas lugar de cuasi doszientos bezins. Bi ha dos parroquias que troxan o lugar ta una y atra parti d'o Galligo, fendo-se ra comunicazión por un puen de tablas conserbato a un pre mui aparatato.

Se claman as ditas parroquias de San Salbador y de San Pedro Apóstol, abendo dos curas u parrócos. As dos se troban enriquexitas de santas reliquias.

A primera, de San Salbador, emplantillada ta l'orién d'o Gallígo, pertenexendo a era o Santuario de Santilena, por ser n'as mugas suyas, y estando siempre muito más crexita de bezins, cuasi o dopIe que l'atra. Ta o ponién d'a clamor ye a de San Pedro Apóstol.

Antimás d'o rezentato bi ha n'a billa de Biescas una antiga archicofradia baxo ra imbocazión de San Chorche, patrón d'o Reyno d'Aragón. O suyo orixen bien dende ro asedio tan conoxito d'a zidá de Uesca, do, n'a batalla d'Alcoraz, apari-xió ro santo faborexendo á ros catolicos. Rendita aquera plaza por o rei don Pedro primer, iste le dió ros suyos prenzipios.

Estié conzedita ra mesma añada de mil nobanta y sais, á 28 de diziembre, o prebilexio d"infanzons fillosdalgos a zincuanta fillos d'a dita billa, os cualos eban baxato t'o zerco, y susiste n'a dita zidá de Uesca ra escritura.

Concorrioron tamién n'a conquista de Zaragoza, recuperata ro 18 de diziembre de 1.118por o rey don Alifonso ro Batallador, qui los remeró conzedendo-les as ditas regalías con o nuebo prebilexio de 1.128. O rei don Chuan primer fazié atro tanto l'añada de 1.390, emitando-le l’añada de 1.461 o rei don Chuan segundo.
Dica ganar a suya dezisoria por a corte d'o Chustizia d'Aragón don Ferrer de Lanuza, as suyas notizias y demás pogresos pueden beyer-se n'o libro d'a re-zentata archicofradía.

Como á zincuanta garradas d'a mesma ilesia parroquial de San Pedro, fuera d'a billa, se troba una armita d'a Nuesa Siñora d'o Pueyo. O pai maistro Fr. Ro-que Alberto Fazi (imachens d'Aragón, fol. 490) ize no se sape ra causa de clamar-se asinas y que a debozión creye que ye antiquisma. A santa imachen ye de fusta, ye en piet y tién o santísmo nino Chesús n'o cobalto d'un zerro u tozal chiqué, indo a ormino a besitar-la os bezins. A suya fiesta prenzipal ye ro güeito de setiembre y ha alazetata una ilustre cofradía.

[ Istoria biella d'o lugar de yo, recullita d'o libro recopilato por o pai Fr. Benito Martón en l’añada de 1.749 ]

http://www.charrando.com/Traquitos%20de%20Biescas.pdf (Máximo Palacio Allué)