dilluns, 30 de novembre de 2009

Volteo de Barbastro


El barrio del Entremuro es el más antiguo de la ciudad, con calles empinadas y estrechas de trazado árabe, que aún conserva restos de la antigua muralla. Forma Conjunto Histórico-Artístico con la Catedral.

La fundación del Entremuro a partir del año 801-802 se debe al jefe musulmán Jalaf Ibn Rasid. Los musulmanes constituirán la primorosa mano de obra artesanal y campesina y su huella quedará grabada para siempre en la estructura urbana y el sistema de riegos. Su parte más elevada fue el núcleo fundacional de la ciudad de Barbastro.

La definitiva reconquista cristiana en el año 1100 no significó apenas cambios en el urbanismo de este primitivo núcleo; las calles de este barrio se adaptan a la topografía del terreno y van siguiendo las curvas de nivel. Otras calles sumamente pendientes, cortan a las primeras de forma perpendicular . Aquí todavía se pueden encontrar buenas muestras de esa arquitectura popular que tan evocadora resulta tanto en sus materiales (tapial, adobas, ladrillo, ...) como en sus formas. Arcos de medio punto para las portadas, empinadas cuestas y rincones recogidos, nos recuerdan al pequeño pueblo que fue Barbastro no hace mucho tiempo. En una zona ligeramente más baja se encuentra la Catedral, que ocupa el mismo solar que la Mezquita musulmana y el templo cristiano que la sustituyó.

La plaza de la Candelera constituye el centro del barrio y antaño lo fue de toda la población. Aquí se celebraron en tiempos medievales los esponsales de doña Petronila y el Conde de Barcelona, Ramón Berenguer IV.

A partir de este lugar, las calles descienden acusadamente hacia la zona de la Plaza del Mercado y arrabales. La expansión urbanística de la ciudad hacia este sector se produjo durante el siglo XVI, época que representa uno de los momentos más prósperos de la población.

El núcleo del antiguo Arrabal lo constituye un conjunto de estrechas calles y plazas, como la Plaza del Mercado, lugar donde se celebraban las ferias y mercados de productos agrícolas y ganaderos, la Calle Mayor o la recoleta Plaza de San Antonio.

En los Arrabales, el sector que entre los siglos XVI y XVIII estuvo habitado principalmente por labradores y jornaleros, todavía se pueden encontrar buenas muestras de arquitectura doméstica popular, cuyo rasgo más característico son los amplios miradores que se abren al mediodía.

Se puede afirmar que aquí nació el nuevo Barbastro y desde el Arrabal comenzó la expansión de la ciudad. Esta zona es la de más reciente creación, ya que se desarrolló a partir de los años 50. Como su nombre indica, ha sido ésta la zona en la que se ha llevado a cabo el gran ensanche y expansión de la ciudad, de tal forma que por su fisonomía, trazado y modernos edificios, puede hablarse del Barbastro moderno.

La población que se instaló en el barrio del Ensanche en la década de los años cincuenta estaba constituida, sobre todo, por parejas jóvenes que no encontraban vivienda en la ciudad antigua, intensamente ocupada. Poco después, a finales de los cincuenta y sobre todo en la década de los sesenta, serán emigrantes que acudirán allí atraidos por las importantes obras públicas que en estos años se acometen (Pantano de El Grado y Canal del Cinca), y posteriormente se irá incrementendo el traslado de quienes proceden de las comarcas altoaragonesas, que sufrieron en los sesenta y setenta un intenso éxodo rural. Durante los años sesenta se produjo una aceleración en el incremento de la población, pasando Barbastro de los 10.227 habitantes en 1960 a los 14.112 de 1969.

Barbastro a raiz de este crecimiento urbano "salta el río" y se configura como una ciudad que se extiende a ambas márgenes, antigua en una y moderna en la otra.



a mí tio abuelo Gabriel Granada que vivió en Barbastro hasta los 101 años

más información en www.barbastro.org