dilluns, 29 de març de 2010

Orante, uno de aquellos lares


Provincia de Huesca, comarca de la Jacetania. Ctra. entre las poblaciones de Jaca y Sabiñánigo. Localidad situada a 931 metros de altitud, en la vertiente oriental de una meseta conocida como El Cerristón de Orante, entre los campos de cereal de la Val Ancha y con los Capitiellos al sur (formación geológica que separa la Val Ancha de la Val Estrecha).

Formó parte del municipio de Espuéndolas hasta la incorporación de éste a Guasa en 1964. Dos años después pasó al ayuntamiento de Jaca. En 1495 el fogaje mandado realizar por Fernando el Católico en todo el Reino de Aragón le otorgaba un fuego. En 1900 tenía 31 habitantes, los mismos que tenía en 1857. En el siglo XX su población fue decreciendo. En 2003 contaba con 6 vecinos.

Reducido núcleo urbano en torno a una calle principal que conduce a la iglesia. De ella parten otras dos hacia el sur, en pendiente, donde se ubican las dos casas habitadas permanentemente. Son Casa Simón, de bello patio empedrado con guijarros, y Casa Tejedor, con balcones en el piso principal y conocida por los dos relojes que menciona una copla popular.

“Cuatro casas tiene Orante, y cinco con la Abadía,
en todas tienen reloj para tocar a mediodía
y en casa Teixidor dos para mayor fantasía”


Otras casas de interés son la de Juan de Orós, ahora almacén, y un notable edificio fechado en 1719. Quedan también bordas y pajares, algunos ya hundidos.

La iglesia parroquial de Santiago Apóstol, de nave única rectangular, fue románica en origen, pero sólo queda de ella el crismón de la portada. Ésta fue retocada a modo de arco conopial gótico en el siglo XVI, probablemente el momento en el que se edificó una cabecera recta y la torre campanario, de escasa altura y aspecto fortificado, con aspilleras, que contrastan con un vano conopial de aire señorial. En el siglo XVII se procedió al abovedamiento en cañón de la iglesia (1621) y se realizó el retablo mayor barroco. Sobre la antigua portada románica luce aún la placa con el Agnus Dei coronado, emblema del monasterio de San Juan de la Peña.

Al oeste de la población, en la cota más alta del término, se alza solitaria la ermita de San Benito, de factura popular, consagrada en 1774. Desde este tozal o cerro de San Benito se llegan a divisar más de cuarenta pueblos de la Jacetania, Jaca y la vega del río Aragón, y, en palabras de Pascual Madoz, “en días claros, hasta el monasterio de Leire en Navarra”.

Las fiestas del pueblo se dan para San Benito de Orante, el 20 de Marzo, en la celebración del equinoccio de primavera con una hoguera nocturna.

Aunque su existencia está atestiguada documentalmente desde el siglo XII, son escasos los datos que se conocen de Orante. Entonces era propiedad del rey de Aragón, aunque su iglesia perteneciera al abadiado de San Juan de la Peña, como quedaba confirmado en 1179 por el papa Alejandro III. El rey Martín I incorpora en 1397 la población al concejo de Jaca, que era ciudad realenga, para costear la reparación de sus muros y puertas. Su pertenencia a la Corona fue confirmada por los reyes en 1466 y 1533. En 1778 continuaba siendo de realengo.

Ahora entramos en la escepcionalidad del lugar, inmejorablemente relatada por Ricardo Mur, párroco de Biescas, que en su libro Montañas Profundas relata las diversas teorías sobre las fuerzas telúricas de la zona que convergen sobre la Ermita de San Benito. Le conozco personalmente y me ayudó en su dia a realizar un trabajo sobre los pueblos preromanos y en concreto el jacetano.

A unos 500 metros al W de Orante, sobre la punta del Cerristón, a 967 metros de altura, se levanta la ermita de San Benito.

La ermita no tiene nada de particular, pero el lugar, ya de por sí, merece una visita. El Paisaje, que abarca desde el Collado de Fablo hasta la navarra Yesa, es inmenso, pudiéndose contar más de cuarenta pueblos. Está justo en la divisoria de aguas entre el Aragón y el Gállego, tanto es así que media iglesia vierte hacia un río y la otra media hacia el otro. Y la misma ermita es "muga" de tres términos: Orante, Navasa y Bescansa.

Pero es con relación al sol, donde la ermita de San Benito muestra toda su espectacularidad. Sólo hay cinco santuarios benedictinos en esta Montaña. Estos, puestos en un mapa y unidos por líneas, forman una equis.

Pues bién, si nos situamos en la ermita de San Benito de Orante, el día del solsticio de verano observamos que el sol sale por San benito de Erata y se pone por San Salvador de Leyre. Si lo hacemos el dia del solsticio de invierno, observamos que el sol sale por Santa Maria de Ballarín y se pone por San Juan de la Peña.

El investigador, opina que esto no es mera casualidad y tiene una teoría al respecto.

Orante (topónimo indoeuropeo, de "oros"= montaña) fue un observatorio astronómico-solar desde tiempos remotos, cuando menos desde los celtas. Restos arqueológicos del bronce atestiguan la presencia humana en el lugar, por lo menos a principios del I Milenio A.C. En el siglo XI, los benedictinos, por encargo de la monarquía, fueron quienes "de facto" evangelizaron estas montañas y vertebraron muchos sistemas territoriales y sociales que aún hoy pueden verse.

El ejemplo de Orante es uno de los más claros de cristianización de viejos cultos solares. Sabido es que, la iglesia se implantó en estas tierras asimilando los cultos que en ellas imperaban y aprovechando el amplio mundo cultural y simbólico de los indígenas pirenaicos.

Todavía hoy, 21 de marzo, antiguamente fiesta de San Benito, dia de comienzo de la primavera, se celebra en Orante una romería. La noche anterior se enciende una buena hoguera como corresponde a una buena fiesta equinoccial.