dijous, 11 de novembre de 2010

ANETO!


Inicialmente, la gran aglomeración de granito estaría carente incluso de nombre. Existen indicios de que los pastores y cazadores que lo percibían lo designaban como Malheta o Malahita, o Punta desde los valles del sur. El primer viajero culto que lo avistó desde el puerto de Benasque, Louis Ramond de Carbonnières, se limitaría a describir en 1787 su aspecto de aguja de hielo. Finalmente, la máxima cota del Pirineo acabaría heredando el nombre de un pequeño pueblo de su costado oriental: Aneto.[2] [3]

Los franceses, al oír pronunciar "Aneto" a los aragoneses, retuvieron las dos últimas sílabas fonéticas claramente acentuadas, "ne" y "tu", ignorando la primera sílaba "a". Al transcribirlo, se originó su nombre francés: "Netou”, a pesar de que cima y laderas se encuentran plenamente en territorio español. Varios mapas de cartógrafos galos posteriores asentaron el topónimo hasta referirse al pico como “Nethou”, nomenclatura utilizada en la actualidad. No es ésta la única denominación existente en el país vecino. Nelto, Nettou, Anetthou, Annetton, Anelthou, Nethom o Aréthon son otras variantes históricas que aún persisten.[2] [3]


Vista del macizo desde la entrada al valle por Francia, donde la Maladeta vela la mayor altura del Aneto y su glaciar.A su vera, más al oeste, reside la Maladeta, que sin estar entre los cinco picos más altos del entorno, se apropió del topónimo que aludía a todo el macizo. Y tras él, con el mayor interés de los escaladores, sobre todo a principios del siglo XVIII. Principalmente, era una cuestión de perspectiva, ya que desde la entrada natural al valle o al llegar desde Francia, su cima queda en primer plano, mientras que la cresta de los portillones oculta la verdadera dimensión del su vecino del este, más alto y con mayor glaciar. Sólo una vez que Friedrich von Parrot alcanzara en 1817 la cima de la Maladeta, se supo que tanto el Aneto como sus vecinos el Pico del Medio, la Punta Astorg, el Pico Maldito y la Aguja Schmidt Endell se alzaban más. Hasta entonces, el Monte Perdido había sido considerado el más alto. Sin embargo, tampoco destaparse como el techo del Pirineo otorgó al monte la fama, pues varios desastres en los glaciares, algunos mortales, disiparon el interés por coronarlo. De hecho, la muerte de Luchon Barrau, considerado el decano y máximo experto de la zona, en una grieta del hielo de la Maladeta provocó una auténtica conmoción, y los nativos, ya muy temerosos de aventurarse por el glaciar, cogieron auténtico pánico a aquella montaña, que consideraban maldita.

Finalmente, el 20 de julio de 1842, Platon de Tchihatcheff (Чихачёв, Chikhachev), militar ruso que veraneaba en Bagnères-de-Luchon, y Albert de Franqueville, botánico normando, ascendieron a la cima en una ruta que, con tres días de duración, esquivó deliberadamente todos los glaciares del camino. Lo acompañaban los guías Pierre Sanio de Luz, Bernard Arrazau, Pierre Redonnet y Jean Sors. Albert de Franqueville bautizó el paso final a la cumbre como "paso de Mahoma", conforme, según se cree, a la leyenda musulmana que dice que la entrada al paraíso es tan estrecha como el filo de una cimitarra sobre la que sólo pasan los justos. Arriba, Tchihatcheff quiso abrir una ruta más directa de vuelta a través del glaciar, pero sus acompañantes se negaron en redondo, obligándole a ceder. Cuatro días más tarde realizó un segundo ascenso con otro grupo, persiguiendo el mismo objetivo que sus primeros compañeros le habían negado. Al atravesar el portillón, a la vista de las grietas que surcaban el glaciar, a punto estuvo de estallar un motín, pero finalmente, después de atarse todos a una gran maroma, atravesaron las simas y el paso de Mahoma fue derrotado por segunda vez.


Alpinistas negociando el paso de Mahoma.A partir de entonces el Aneto entraría en la dinámica de divulgación y popularización de las cumbres del Pirineo. En Francia, su ascensión se convirtió en una gran clásica y todo turista termal de Bagneres de Luchon tenía que intentarla. Reflejo de aquel momento es el libro de Henry Spont, titulado simplemente Le Néthou, donde describe la excursión, el horario y el material aconsejable.

En 1866 Henry Russell diseñó un recorrido innovador por el glaciar de Barrancs, al este, con la intención de evitar la cara norte. No consiguió llegar a la cima: el pico que hoy lleva su nombre le negó el ascenso por dos veces. Sería José Nariño, en 1879, quien consiguiera por primera vez descerrojar la cara sur del Aneto. Hacia 1935 ya se habían abierto todas las rutas de dificultad.

A principios del siglo XX se inauguró el refugio de la renclusa, creación del barcelonés Juli Soler. Poco después, un rayo acabó con la vida del guía barbastrense José Sayó y su cliente, sobre el paso de Mahoma, en 1916.


Desde entonces, catalanes y aragoneses mantienen una disputa sobre la “propiedad” del Aneto. Tras la cruz de Sayó de 1917, el Centre Excursionista de Catalunya alzó una gran cruz en 1951, que fue correspondida con una Virgen del Pilar en 1956 y por un San Marcial en 1981. Ninguno de esos monumentos ha tenido una estancia tranquila debido a las inclemencias del tiempo y a los enemigos de lo que significan.

Debido a su particularidad orográfica como cúspide de los Pirineos, a la variedad de fauna y flora generados por el enorme desnivel de sus valles, al impecable estado de conservación ecológica y, sobre todo, a la sensibilidad de los glaciares que moran en sus cumbres (los más meridionales de Europa), fue declarado parque natural en 1994 junto a todo el macizo de la Maladeta y Posets y parte del Monumento Natural 'Glaciares pirenaicos'.

De cara al futuro, el Aneto está a la espera de la novedad más importante de su historia reciente, la desaparición de sus glaciares. Los más pesimistas señalan 2050 como fecha de caducidad de las 100 hectáreas que restan de las más de 250 de 1842.

Primeras ascensiones

A continuación se exponen los nombres de los pioneros en cada disciplina:

Por el valle de Corones:
Platon de Tchihatcheff, Albert de Franqueville, Jean Sors Argarot, Pierre Sanio, Bernard Arrazau Ursule, y Pierre Redonnet Nate (20 de julio de 1842).

Por el glaciar del Aneto:
Platon de Tchihatcheff, Auguste Laurent, Pierre Sanio, Bernrad Arrazau Ursule y Pierre Redonnet Nate (24 de julio).

Femenina absoluta:
Ernestine Tavernier (10 de agosto de 1849).


Española:
Jean Manuel y Fraçoise Manuel de Harreta (agosto de 1855).

Pernocta en la cima:
Henry Russell, capitán Hoskins y Jean Capdeville (17 de Julio de 1865).

En solitario:
Henry Russell (9 de agosto de 1871).

Por el valle Barrancs:
Henry Russell, Firmin Barrau y César Cier (7 de julio de 1876).

Invernal:
Roger de Monts, Bertrand y Barthèlèmy Courrèges y Victor Paget Chapelle (12 de marzo de 1879).


Por la cara sur:
José Nariño, Jean Haurillon y Pierre Cantaloup (1 de septiembre de 1879).

Por la Espalda del Aneto:
Georges, Henryi, Albert, Édouard y Charles Cadier (8 de agosto de 1901).

Femenina española:
Montserrat Mestre de Baladia (19 de septiembre de 1902).

Con esquís:
Louis Falisse, Maurice Heïd, Louis Robach y Charles Aubry (4 de abril de 1904).

Por la Arista de los Descalzos:
Jaume Oliveras y Antoni Arenas (24 de julio de 1906).

Por la Cresta de Llosás:
Henri y Roger Brulle, y Germain Castagné (16 de julio de 1913).

Por la cresta nordeste:
René Grange y Pedro Borés (14 de julio de 1934).

Por la cara norte:
Jean Escudier, Jean-Victor Parant y Jean Grelier (6 de septiembre de 1935).

Salto en parapente:
Nil Bohigas y Monste Soteras (abril de 1987