dimarts, 10 de novembre de 2009

Peña Guara


La traumática pérdida de Oscar Pérez, que en paz descanse allá en el Latok, este pasado verano me conmocionó por tratarse de una historia cercana tanto como eventualmente escalador y amante de la montaña en general como el hecho de compartir algunos conocidos. Siguiendo el dia a dia de la expedición de rescate di con Peña Guara donde se formó y apoyó en su ímpetu por alcanzar cimas y riscos.

Pretendo con esta pequeña reseña destacar esta agrupación, sus esfuerzos por recuperar al compañero de cordadas y aventuras que sín dudarlo hubiera prestado la misma entrega por qualquiera de ellos. Todo montañero sabe hasta que punto es importante sentirse arropado por los tuyos a la hora de afrontar una ascensión y la seguridad que té transmiten revierte directamente en tú valor y fuerza.

Peña Guara, legalizada un 7 de marzo de 1932, con Víctor Susín en la presidencia, tiene su raíz en Turismo del Alto Aragón (T.A.A.), una sociedad que había surgido en 1912, con estatutos propios, para divulgar las bellezas naturales y arqueológicas de la provincia, para facilitar su conocimiento así como el de sus atrevidas obras de ingeniería y para encauzar y aumentar la corriente excursionista, poniendo a disposición de los turistas los medios disponibles en aquel momento.

Nuestras primeras actividades de montañismo -relata Luis Ferrer Olivera, secretario de la sociedad- se desarrollaron en la sierra cercana a Huesca, para luego extenderla hacia el Pirineo. Se estableció un calendario de excursiones que se repitió todos los años. Ni qué decir tiene que todos los “picos” de la sierra fueron visitados, en grandes grupos, entonces conseguíamos con cierta facilidad reunir el número suficiente de personas para llenar un autobús y a veces dos.

La acción sobre el Pirineo no se hizo esperar, tanto en grupos reducidos como en excursiones colectivas de más de treinta personas. Para ello fue preciso hacer una labor de captación intensa y directa, “persona a persona”, con exhibición de fotografías en escaparates de comercios de la ciudad.

Una de las primeras excursiones colectivas a “larga distancia”, señala Ferrer Olivera, fue al Valle de Ordesa, en mayo de 1932, con la carretera todavía en construcción y el autobús sin poder pasar de Broto. El recorrido a pie se hizo por el mismo sendero que a principios de siglo llegó el francés Lucien Briet, “descubridor” y cantor de las bellezas de lo que más tarde habría de ser Parque Nacional de Ordesa.

En la memoria escrita de Luis Ferrer aparece igualmente una excursión masiva al valle de Pineta en septiembre de 1933 y otra al valle de Benasque, en el verano de 1934, con el objetivo de ascender al Aneto, que contó con una amplia representación femenina y la madurez de Ricardo Compairé y José María Laguna.

Peña Guara se integró en la Sociedad Española de Alpinismo, siendo su representante en la región. Esta integración permitió iniciar la labor de realizar una red de refugios de Alta Montaña, mejorando unos y creando otros nuevos. En estos primeros años de andadura también Peña Guara participó en un concurso de montañismo franco-español y en competiciones con el Ski-Club de Canfranc. Precisamente en 1933 se creó la sección de esquí, cuyo material fue requisado por la autoridad militar en diciembre de 1936 para la creación de las compañías de montaña. En 1935, cuando todo el Pirineo era familiar, desde Ansó a Benasque, un grupo de Peña Guara decidió emprender un viaje entre turístico y montañero a los Alpes de cara a futuras acciones.

En esta primera época hubo una ingente actividad en la que también se inició la escalada en roca -en los mallos de Riglos-, además de las frecuentes y citadas salidas a esquiar en Candanchú o la creación de una sección infantil que propició la iniciación al montañismo.

La Guerra Civil dejó a Peña Guara en lo que ahora podríamos calificar de ‘stand by’ desde julio de 1936 hasta el 3 de abril de 1949, fecha de la ‘refundación’.

La crisis de la posguerra hizo mella y volver a poner en marcha la maquinaria fue duro, si bien Peña Guara se encargó de estimular las excursiones y el regreso a la montaña. En un primer término, y por la falta de recursos, las salidas fueron a los escenarios más próximos a Huesca: Agüero, Riglos, Arguis, Roldán, Vadiello, San Cosme y Mascún, así como la conquista de unos mallos (la Mitra, el Puro, el Huevo, Punta Negra y otros) que hasta entonces habían sido invencibles. Cuando se ampliaron los horizontes y el Pirineo se hizo pequeño, Peña Guara viajó a los Alpes y organizó expediciones en otros continentes, que marcaron un hito en la historia de la sociedad y crearon escuela hasta coronar el Hidden Peak o Gasherbrum I, primera ascensión española a la montaña y primer ochomil aragonés, coincidiendo con el 50 aniversario de la fundación del club

En 1991 Peña Guara llegó al techo de la Tierra, el Everest, y cuatro años más tarde la tragedia del K-2, donde Javier Escartín, Javier Olivar y Lorenzo Ortiz perdieron la vida en el descenso, marcó el final de una etapa. Pero Peña Guara y su gente, adaptada al guión de los nuevos tiempos, sigue realizando una extraordinaria actividad, el llamado montañismo de vanguardia, con una nueva generación de jóvenes escaladores que mantienen a la sociedad en la punta de lanza a nivel nacional e internacional.

http://www.p-guara.com/club/hist02.htm aquí unas fotos y la historia completa