dimarts, 6 d’octubre de 2009

El castillo de Monzón (I)



Rodeada por los ríos Sosa y Cinca, la escarpada colina sobre la que se alza el imponente castillo templario, debió ser colonizada en época ibérica, al menos lo fue el cerro próximo de Las Celias, importante yacimiento iberorromano de Tolus o Tolous, cristianizado con el santuario Virgen de la Alegría.

Los árabes llegan a Monzón en el 714, llamándole Monzones. Su enclave en el límite de los distritos de Huesca y Lérida sirvió para provocar algunos enfrentamientos entre los poderes respectivos. En el año 872, Is-mail de la familia Banu Qasi de Zaragoza capturó al gobernador de esta ciudad y luego ocupó la población de Monzón, mientras su hermano Mutarrif se apoderaba el mismo día de Huesca, era de los Banu Amrus, dominando así la Marca Superior.

La reacción de la jefatura cordobesa propició que en el 873, Jalaf, señor de Barbitaniya, asaltara Monzón entregando a Ismail al emir Muhammad. Puesto en libertad Ismail volvió a Monzón con ánimo vengativo, ingeniándoselas para casarse con la hija de Jalaf; al nacerles un hijo invitó a su suegro y ocho cuñados, apresándolos y matándolos a todos. El cronista al-Udri registra actividad bélica en Monzón en el primer tercio del s. X, y en s. XI pertenecía a los Banu Hud, ocupando la ciudad el Cid Campeador al frente del ejercito musulmán de al-Mutamin de Zaragoza -1083-, "sin que el rey Sancho -Sancho Ramírez- que lo presenciaba todo se atreviese a dar un paso para impedirlo".

La gran ofensiva sobre el Cinca encabezada por el infante Pedro logró ocupar las plazas fuertes de Estada, Estadilla y Monzón -1089-, siendo distinguido con el título de rey de Monzón. Pero en una de sus aceifas los musulmanes se adueñaron nuevamente de la población. Recuperada por don Tizón, probablemente cayó en manos almorávides en 1126, entregándola al conde Ramón Berenguer III de Barcelona que lo pudo devolver en la entrevista sostenida con Alfonso I -1127- en el castro de Calasanz). En 1130 figura como léñente García Ramírez futuro rey de Navarra y nieto del Cid.

A la muerte de Alfonso I -1134- la villa fue concedida como señorío a un ricohombre llamado Tizón, designando en aquel tiempo al castillo Mont Tizonis en consideración a su nuevo señor, del que podría derivarse el nombre de Monzón.
Agarrándose al extraño testamento del Batallador, la orden del Temple recibe de Ramón Berenguer IV, que gobernaba en Aragón desde 1137, los castillos de Monzón, Chalamera y Mongay, convirtiéndose así el castillo de Monzón en la principal encomienda del Temple en el reino aragonés. Los templarios inician en 1143 la transformación de la fortaleza en convento, siguiendo las pautas austeras de los cisterciense.

Una etapa trascendental en el devenir del castillo le une a la infancia de Jaime I, pues aquí permaneció en total aislamiento entre agosto de 1214 y tal vez junio de 1217, encargándose el gran maestre del Temple Guillen de Montredón de su tutela. Acompañado de su primo el conde de Provenza estuvo en situación de encierro, casi prisionero, durante dos años y medio. Con nueve años fue proclamado rey, saliendo de estas venerables piedras con rumbo a Zaragoza, aunque durante toda su vida seguirá profundamente unido a la orden templaría y fortaleza de la villa.