diumenge, 5 de setembre de 2010

Las carreras de "pollos"

Mucho se ha escrito de estas tradicionales carreras de pollos, también conocidas como “pollaradas”, que se celebraban durante las fiestas patronales de casi todos los pueblos de Aragón, cuya historia se puede encontrar en muchas bibliotecas aragonesas, donde encontraremos en “La Gran Enciclopedia Aragonesa” una extensa y muy documentada recopilación, realizada por historiadores del deporte rural de estas comarcas.

Igualmente otros documentalistas de estos deportes en Aragón, como Celedonio García, José Antonio Adell y Mariano Gracia, nos obsequian con una detallada exposición de estas competiciones, hablándonos de su historia, de su antigüedad y de sus incidencias, como así mismo, de las muchas anécdotas que generaron estas competiciones, en épocas lejanas que con el paso del tiempo, tuvieron una positiva incidencia para la aparición de grandes atletas.

La creéncia general es que las carreras a pié en Aragón, datan desde mediados del siglo XIX, con la aparición de míticos corredores como Mariano Bielsa y Latre, apodado Chistavín de Berbegal, todo un ídolo en aquellos años, que no rechazaba nada, cuando de un desafío se trataba, aceptando sin pensarlo dos veces el reto de un italiano Achilles Bargossi , considerado el “primer andarín del mundo” para ver quien era capaz de dar más vueltas a la plaza de toros de Zaragoza, como sucedió el 22 de octubre de 1882, dándose el caso que el tal Bargossi, daba 500 pesetas al que diera mas vueltas que él al redondel de la plaza.

La victoria sobre “el hombre locomotora”, como también se conocía al italiano, tuvo una gran repercusión en todos los medios de comunicación de España, siendo además recibido por el rey. Este éxito, significo el inició para la aparición de infinidad de “andarines” (corredores), que se esparcieron por todos los pueblos de Aragón, iniciándose con ellos, las “carreras de pollos” que será el tema a tratar en este documento.

Desde entonces estas carreras tuvieron un protagonismo muy puntual en todas las fiestas patronales de las comarcas aragonesas, y siempre el premio tradicional era, tres pollos al primero, dos al segundo y uno al tercero, y en muchos casos al cuarto clasificado se le obsequiaba con una cebolla.

El escenario de estas competiciones, eran muy diferenciadas entre sí, tanto podían ser por las sendas alrededor del pueblo, como la plaza de toros, el campo de fútbol e incluso en las “eras de trillar cereales”, como se hacía antaño, siempre amenizadas por la banda de música contratada por los ayuntamientos, para acompañar a la profesión al ir a venerar a su Virgen Patrona, como así mismo para los bailes de la tarde, que casi siempre se celebraban en la plaza Mayor del pueblo.

Previamente el pregonero izando un bieldo con los seis pollos vivos colgados, anunciaba la prueba con el clásico bando < De orden del siñor Alcalde y de la Comisión de Festejos, el que quiera correr la corrida de los pollos, que acuda después de la Misa Mayor, al lugar acostumbrado; al primero se le darán tres pollos, al segundo dos y al tercero uno. Que nadie sea usado de rempujarse el uno con el otro, con pena de cinco duros y tres días de cárcel >

Pedro Sierra, conocido como el corredor de La Puebla, gran referente de las pruebas de “pollos” en Aragón, 3 veces Campeón de España de Marathón, actuando en la plaza de toros de Calanda.

Y así continuaríamos relatando infinidad de pasajes de estas tradicionales “corridas de pollos”, que colgados de la horca que sostenía el alguacil, esperaban a los vencedores, que tras rebasar la llegada, los tocaban con las manos y se los llevaban con ellos.

Estas confrontaciones, levantaban pasiones de todo tipo en aquellos tiempos del siglo XIX y principios del XX, con algunas escenas muy dramáticas, que solo se podían entender, por el orgullo ancestral del carácter aragonés, de aquellas épocas, cuando estaba por medio el prestigio personal.

Un ejemplo es el drama que sucedió con Pascual Andreu “El Floro”un mozo de la Cerolleda corredor invicto, hasta que una tarde en que salio un rival que le ganó y tras rebasar la meta, el ganador arrancó unas plumas de los pollos del premio y se las dio al “Floro”, humillándole delante de todos.

La venganza llegó un día en que el campeón destronado apareció con una escopeta en la finca en la que labraba su vencedor y tras cazar allí un pájaro y encañonándole, se lo hizo comer con plumas antes de dispararle. Tras el asesinato el “Floro” se echo al mente.

Existen otros casos no tan sangrientos, pero sí con muchas crispaciones, en una época que era difícil de entender que solo puede haber un vencedor, cuando se esta compitiendo con otros mozos de los pueblos vecinos.

*http://www.barris.org/noticiaslinks/carrerasdepollos.html